Perdida de lo sagrado
El acto de tomarse una fotografía ya no es un rito ni una
acción planificada, es posible que aparezcas
en las fotografías de cualquier persona
(en calle, mall, estadio, colegios,.. etc.) ya que en cualquier parte está el fotógrafo
compulsivo. Tanto así que el aparecer en una fotografía ya no provoca nada, no nos importa y muchas veces ni
siquiera vemos después la fotografía, aunque sabemos que posiblemente vaya a
ser subida al facebook de alguien. Ya la
cámara no intimida, pero con esto pierde también su magia, ya no existe el rito
sagrado de tomarse una fotografía, excepto solo por grandes eventos como las bodas
o bautizos.
Antes, se compartían las fotografías de un evento, todos
teníamos una copia de la misma que se guardaba como única. Ahora, de un evento están fotografías tuyas,
las mías y las de todos, cada cual con su cámara. Perdiendo también parte de su
magia en esto.
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